frutos rojos
Descriptor aromático que identifica en el vino la presencia de aromas frutales propios de frutas de pulpa jugosa y color rojo o negro profundo. Agrupa tanto frutas de hueso —como cereza y ciruela— como frutos silvestres —moras, grosellas, frambuesas y arándanos—, generalmente asociados a vinos jóvenes y tintos de carácter frutal predominante.
Este perfil aromaático es característico de variedades de uva con elevada expresión frutal durante la fermentación alcohólica y la crianza breve. Su intensidad varía según la región, el clima, la variedad y las prácticas enológicas. En cata ciega, la presencia de frutos rojos suele indicar vinos elaborados sin oxidación excesiva, con acidez preservada y estructura tánica moderada. Es especialmente frecuente en denominaciones como Ribera del Duero o Bierzo, donde las uvas tintas de perfil frutal dominan la expresión sensorial.
La distinción entre frutos rojos (cereza, fresa, arándano) y frutos negros o bravíos (mora, zarzamora) es fundamental en la evaluación organoléptica y permite identificar patrones de madurez y extracción del vino.
Variaciones: fruto rojo
También: aromas frutales rojos, perfil frutal rojo, notas de bayas