fortificado (vino)
Vino que ha sido sometido a un proceso de estabilización mediante la adición de brandy o aguardiente durante la fermentación alcohólica, generalmente cuando el mosto aún contiene azúcares residuales sin fermentar. Este procedimiento detiene la actividad de las levaduras, preservando parte de la dulzura natural e incrementando significativamente el grado alcohólico adquirido expresado en masa|grado alcohólico final del producto.
Los vinos fortificados presentan características organolépticas diferenciadas: mayor cuerpo, mayor concentración aromática y una mayor estabilidad química que permite su conservación prolongada, incluso después de abrir la botella, sin deterioro de sus cualidades sensoriales. Esta particular resistencia los hace aptos para envejecimiento en barrica durante períodos extensos.
Ejemplos paradigmáticos incluyen el jerez-xéres-sherry y manzanilla-sanlúcar de barrameda|jerez, el oporto, el marsala y la malvasia de colares. La práctica es ancestral en las regiones vinícolas mediterráneas, donde surgió como método de conservación para facilitar el comercio marítimo de vinos hacia destinos lejanos.
Variaciones: fortificación, vino reforzado
También: vino reforzado, vino estabilizado