aguja, (vino de)
Vino cuyo contenido en anhídrido carbónico es perceptible al paladar y visiblemente observable al descorchar la botella, desprendiéndose lentamente en burbujas sin formar espuma persistente. El gas carbónico procede de su propia fermentación alcohólica y produce una sensación picante y agradable en lengua y paladar.
A diferencia de los vinos espumosos, que contienen mayor presión de CO₂ y forman espuma abundante, el vino de aguja mantiene una carbonatación más suave y discreta. Esta característica se logra interrumpiendo la fermentación en el momento preciso o embotellando el vino antes de su fermentación total, reteniendo el gas natural producido durante el proceso fermentativo.
Es una categoría reconocida legalmente en la normativa enológica internacional, frecuentemente utilizada en vinos de mesa con indicación geográfica y en algunos mostos de uva parcialmente fermentados. Resulta particularmente apropiado en climas cálidos donde la ligera efervescencia aporta frescura y vivacidad al vino acabado.
Variaciones: vino pétillant, vino frizzante, vino frisante
También: vino gasificado, vino semigasificado