acorchado
Se denomina así al vino que ha adquirido un defecto organoléptico caracterizado por la presencia de aromas y sabores desagradables similares al corcho mojado, humedad o moho. Este defecto es consecuencia de la contaminación del vino por 2,4,6-tricloroanisol (TCA), un compuesto químico que puede proceder del corcho utilizado en el tapón, aunque también puede originarse en el propio vino o en las instalaciones de elaboración.
El aroma típico del vino acorchado es inconfundible: recuerda a corcho descompuesto, tierra mojada, papel viejo o humedad persistente. Este defecto afecta negativamente tanto al aroma como al sabor, enmascarando los caracteres varietales y los matices propios del vino. En ocasiones, el TCA se encuentra en concentraciones tan bajas que apenas es perceptible, generando una pérdida gradual de intensidad aromática sin que el consumidor identifique claramente la causa.
Aunque históricamente se atribuía principalmente a defectos en la manufactura del corcho, investigaciones modernas demuestran que el TCA puede formarse también durante el proceso de vinificación o estar presente en materiales de construcción y tuberías de las bodegas. Es un defecto que no mejora con la edad del vino y que no afecta a la salud del consumidor, pero que invalida completamente la experiencia de degustación. Por esta razón, los comerciantes especializados aceptan la devolución de botellas acorchadas sin cuestionamiento, considerándolo un error de producción más que un defecto de consumo negligente.
Variaciones: corchado, encorchado
También: corchado, encorchado