trasiego
Operación enológica fundamental que consiste en separar el vino de las materias sólidas depositadas en el fondo de los recipientes durante la fermentación alcohólica y las sucesivas etapas de crianza. El trasiego permite obtener un vino más limpio y brillante, eliminando las lías (células de levadura muertas, bacterias y partículas en suspensión) que se acumulan progresivamente.
Esta práctica es esencial para la evolución aromática y organoléptica del vino. Durante la crianza en barrica, el trasiego se realiza periódicamente —tradicionalmente cada tres meses— para controlar la oxidación y evitar la formación de compuestos sulfhídricos indeseables. También favorece la clarificación natural del vino y su estabilización.
El trasiego manual requiere cuidado para minimizar el contacto con el aire, especialmente en vinos tintos de guarda. Hoy coexisten métodos tradicionales (con sifón) y mecanizados (bombeo controlado). La frecuencia y necesidad del trasiego varía según el tipo de vino, la fase de elaboración y los objetivos enológicos perseguidos.
Variaciones: trasegado, trasegar, trasiegar, trasciego
También: soutage, decantación