retrogusto
Conjunto de sensaciones gustativas, aromáticas y táctiles que percibe el catador después de ingerir el vino, durante los segundos que siguen a su deglución. El retrogusto es un indicador fundamental de la calidad y complejidad del vino, revelando notas que no siempre son evidentes en el ataque inicial.
Durante esta fase, los compuestos volátiles del vino se liberan en la cavidad bucal y acceden a la nasofaringe, permitiendo la percepción de aromas retronasales que enriquecen la experiencia sensorial. Su intensidad, duración y naturaleza —elegante, amargo, persistente, agresivo— determinan gran parte de la evaluación organoléptica final.
Un vino de calidad suele presentar un retrogusto prolongado, armónico y sin asperezas. Los vinos jóvenes pueden mostrar un retrogusto más agresivo o herbáceo, mientras que los criados en barrica o de larga guarda tienden a ofrecer notas de mayor sofisticación: especias, frutos secos, chocolate o mineral. La persistencia del retrogusto —medida en segundos o «caudas»— es criterio esencial en competiciones de analisis organoleptico profesional.
Variaciones: postgusto, dejo
También: dejo, postgusto