cobre (sabor a)
Alteración organoléptica del vino causada por la presencia de cobre en concentraciones superiores a los límites tolerables. Se manifiesta como un sabor áspero y penetrante que recubre el paladar, dejando tras su desaparición una persistente sensación amarga. Esta contaminación puede originarse por el uso de fungicidas cúpricos durante el cultivo de la vid, por equipos de vinificación deteriorados o por prácticas enológicas inadecuadas.
El cobre, aunque es micronutriente esencial en bajas dosis para el metabolismo de la levadura, se convierte en oxidante problemático cuando sus niveles superan 1 mg/L, acelerando la oxidación y comprometiendo la estabilidad del vino. Es especialmente peligroso en vinos blancos y jóvenes, donde su presencia resulta más perceptible. La mayoría de legislaciones regulan estrictamente los practicas y tratamientos enologicos autorizados con cobre, y su detección requiere análisis químico preciso. La corrección mediante desulfitación o el uso de resinas intercambiadoras de cationes permite eliminar parcialmente esta contaminación, aunque la prevención sigue siendo el mejor enfoque.
Variaciones: sabor a óxido, contaminación cúprica, presencia de cobre
También: sabor metálico cúprico