criófila
Del griego kryos (frío) y philia (afinidad), término que designa la capacidad de ciertos organismos vivos —plantas, bacterias, hongos— para resistir temperaturas bajas o, incluso, para requerir estas condiciones como necesarias para su supervivencia y desarrollo óptimo.
En viticultura, la vid es considerada una planta criófila por su notable resistencia a las heladas invernales, que le son no solo tolerables sino potencialmente beneficiosas. Durante el período de reposo vegetativo, las bajas temperaturas favorecen la acumulación de reservas en la cepa y contribuyen al cumplimiento de los requerimientos de frío necesarios para una brotación vigorosa y equilibrada en primavera. Esta característica resulta especialmente relevante en regiones con inviernos rigurosos, donde la resistencia al frío es factor determinante de la supervivencia varietal.
El concepto adquiere importancia adicional en el contexto del cambio climático y la selección de variedades autorizadas adaptadas a diferentes condiciones climáticas. Algunas variedades muestran mayor criofilia que otras, lo que influye decisivamente en su elección para zonas de viticultura de montaña o con heladas tardías recurrentes. La criofilia también es relevante en procesos enológicos: ciertos microorganismos implicados en la fermentacion alcoholica y la fermentacion malolactica presentan capacidades criófilas que condicionan el manejo de temperaturas en bodega.
Variaciones: criofila
También: termófoba