cabezón
Vino que presenta un desequilibrio enológico caracterizado por un exceso de alcohol volumétrico adquirido respecto a otros componentes —acidez, taninos, aromas—, lo que genera una sensación de ardor bucal desagradable y una estructura poco armoniosa en boca.
Un cabezón resulta de uvas excesivamente maduras, vendimias tardías o fermentaciones que no se controlan adecuadamente en regiones de elevado índice heliotérmico de Huglin o integral térmica eficaz. El alcohol domina sin equilibrio, enmascarando la complejidad aromática y generando sensaciones ásperas al paladar.
Aunque determinados estilos —como ciertos vinos rancios o fortificados— pueden tener alcoholes elevados sin ser cabezonas, la diferencia radica en que esos vinos logran integración y equilibrio entre sus componentes durante su envejecimiento. Un cabezón simplemente desequilibra la bebida, resultando en un producto poco expresivo y difícil de maridar.
Este defecto es común en denominaciones de origen de clima cálido donde el control de la maduración es esencial para evitar excesos alcohólicos que comprometan la calidad final.
Variaciones: CABEZÓN
También: vino alcohólico, vino fuerte, vino queimón